Australiano de origen ucraniano – Médico de combate de la 92.ª Brigada
Max es un australiano de origen ucraniano que llegó a Ucrania con su familia de vacaciones en 2021. Antes de eso, trabajaba como enfermero en un hospital de Australia. Cuando comenzó la invasión a gran escala, decidió quedarse y utilizar su experiencia médica para ayudar a los militares ucranianos.
Hoy, Max es médico de combate y dirige un grupo de evacuación médica en la 92.ª Brigada de Asalto Independiente, que lleva el nombre del atamán cosaco Iván Sirko. Durante sus años de servicio, ha estado destinado en distintas zonas del frente oriental, ha vivido la pérdida de compañeros y ha aplicado en numerosas ocasiones sus conocimientos médicos para salvar vidas.
Esta es su historia: sobre la decisión de quedarse, la adaptación a la guerra y un trabajo en el que cada vida salvada importa.
Donde todo comenzó
La familia de Max emigró de Ucrania a Australia hace más de 20 años, cuando él todavía era un niño. Prácticamente toda su vida consciente la ha pasado en Australia. Sin embargo, como él mismo dice:
“You have some sort of magnetism toward where your roots are. So eventually my path led me here.”
En 2021, llegó a Ucrania con toda su familia de vacaciones. Se suponía que sería unas vacaciones familiares normales en la región de la que procedía su familia. Pero en 2022, cuando Max tenía previsto regresar a casa, comenzó la invasión a gran escala:
“It was shocking. A lot of people were fleeing the country, and not many people knew what to do. Except, probably, some of the bravest men we had, who joined up straight away. Unfortunately, most of them are gone now.”
En ese momento, la familia se encontraba en el este de Ucrania, en una región relativamente cercana al frente. Las carreteras estaban bloqueadas y el enemigo avanzaba. Había pocas opciones: huir o quedarse. Max decidió quedarse:
“My personal choice was not just to stay put, but to do something — to contribute, to join the fight, to repel the Russians in the best way I could.”
Primera experiencia en el ejército
Antes de eso, Max nunca había servido en el ejército. Cuando acudió a la oficina de reclutamiento militar, le preguntaron por su formación y experiencia profesional:
“I told them that I had higher education from overseas, and they were very interested in that. So they assigned me to a medical position, where I treated the wounded and helped train new recruits.”
Para alguien sin experiencia militar, el paso a la guerra real fue abrupto:
“You see these moments in movies, where people get shot, killed and thrown around. But when it comes to real life, you experience the shock from explosions, and there are people out there who want to kill you.”
Sin embargo, poco a poco la realidad del combate se volvió más familiar para él. Aproximadamente un mes después de incorporarse al ejército, Max ya se sentía mucho más seguro en su nuevo entorno:
“So it was a steep learning curve. But with a bit of humor and some really good mates, it became easier.”
La brigada
Hoy, Max es militar de la 92.ª Brigada de Asalto Independiente, que lleva el nombre del atamán cosaco Iván Sirko. Inicialmente sirvió como médico de combate y ahora dirige un grupo de evacuación médica. Sin embargo, no se incorporó a la 92.ª Brigada desde el principio:
“I didn’t choose the 92nd — the 92nd chose me.”
En aquel momento, Max servía en otra unidad. Un reclutador de la 92.ª llegó allí y le preguntó por su experiencia. Cuando Max dijo que era médico, el reclutador reaccionó sorprendido:
“What the hell are you doing here?”
Aproximadamente una semana después, Max ya estaba en la nueva unidad. Dos días más tarde, él y sus compañeros de armas fueron enviados a la zona de Bajmut:
“That was my proper, proper journey on the front line.”
De Bajmut a Zaporiyia
La experiencia de combate de Max abarca una parte considerable del frente oriental: prácticamente toda la región de Donetsk, el norte de la región de Járkiv y la dirección de Zaporiyia.
Durante este tiempo, Max también vivió lo que describe como una de las lecciones más difíciles de la guerra:
“I would say one of the biggest and most humbling moments I’ve experienced was when you go out on a combat mission and come back, and the bloke you slept and ate with — the guy who was in the cot next to you — is no longer there.
His clothing and his belongings are still there. But he’s not coming back. He was shot in the head. He was gone.”
Durante su servicio ha perdido a varios amigos:
“That’s probably one of the most memorable moments on the negative side.”
Una razón para quedarse
Al mismo tiempo, es precisamente su trabajo médico lo que permite a Max ver directamente el resultado de su servicio:
“On the positive side, one of the good things about my job is that I can actually make a difference when it comes to injured personnel”.
La experiencia que adquirió en la medicina civil se convirtió en la base de su trabajo como médico de combate. Más tarde se complementó con la experiencia que adquirió directamente en el campo de batalla.
Hay un caso en particular que Max recuerda:
«Era un neumotórax a tensión; básicamente, cuando el aire empieza a acumularse en la cavidad torácica y a presionar los pulmones y el corazón. Puede matarte muy rápidamente.
No teníamos ninguna aguja ni nada parecido para descomprimirlo.
Entonces me di cuenta de que tenía un apósito de vacío en una de las cajas, así que pensé en probarlo. Nunca antes lo había intentado en una situación así».
Para Max, este es un ejemplo de cómo la experiencia médica adquirida en la vida civil, mucho antes de la guerra, puede salvar una vida en el frente:
“So I’m still here, still going.”
Más información sobre la 92.ª Brigada de Asalto Independiente, que lleva el nombre del atamán cosaco Iván Sirko, y cómo unirse a ella en su sitio web oficial: https://recruiting-92.army/
Texto: Dmytro Tolkachov
Vídeo, fotos: Dmytro Tolkachov, Oleksandr Bekker
Edición: Oleksandr Bekker