April Huggett: Llegó para entregar ayuda, se quedó para defender a Ucrania. Parte 1
Una vida tranquila en Canadá. Las impactantes imágenes de Bucha. Una misión humanitaria que debía durar apenas 18 días y terminó convirtiéndose en un compromiso permanente con Ucrania…
April Huggett es médica de combate del Batallón Alcatraz de la 93.ª Brigada Mecanizada Independiente "Kholodnyi Yar", una unidad que combate en algunos de los sectores más exigentes del frente.
Nos reunimos con ella en Kramatorsk para hablar sobre qué la llevó a Ucrania, por qué decidió quedarse y cómo las atrocidades de la invasión rusa a gran escala la transformaron de voluntaria canadiense en una soldado que lucha por Ucrania.
Esta es la primera parte de nuestra conversación.
Mi vida antes de Ucrania
*"Mi vida era maravillosa. Tenía a mis hijos en casa. Teníamos una casa de verano y una casa grande y hermosa en un tranquilo pueblo de montaña. Amaba mi vida.
Podía quedarme en casa, vender antigüedades por internet y simplemente vivir, dentro de mi propia burbuja. No tenía ninguna preocupación. Antes del 24 de febrero de 2022 no había una sola cosa que me inquietara. Ni una sola."*
Bucha lo cambió todo
*"Y entonces llegó Bucha.
Fue tras la liberación de Bucha, poco más de un mes después del inicio de la guerra. Primero el mundo vio Bucha, luego Irpín y después Izium. Muy pronto comprendí lo que les esperaba a quienes habían sufrido la ocupación rusa y todo lo que esas personas estaban viviendo.
Era un paralelismo directo con la Segunda Guerra Mundial. Y ya no pude apartar la mirada.
Hubo una mujer en particular que me marcó profundamente. Se llamaba Irina Filkina. La fotografía de su mano tendida sobre el pavimento de una calle de Bucha dio la vuelta al mundo. Esa imagen me perseguía.
Soñaba con ella. Recuerdo sentir como si de repente me hubieran despertado de la burbuja en la que había vivido. Podía estar paseando con mis hijos y cualquier gesto de mi hijo me hacía pensar en aquel niño cuya madre le dio una nota y lo envió solo fuera de Bucha porque ella tuvo que quedarse con su propia madre.
No podía dejar de llorar.
Me resultaba insoportable aceptar que mi vida seguía siendo tranquila, que yo no tenía nada de qué preocuparme, mientras que, al mismo tiempo, al otro lado del océano estaban asesinando a niños de la misma edad que los míos. Personas de mi edad se veían obligadas a tomar decisiones inimaginables sobre sus hijos, a esconderse en sótanos, soportar torturas y vivir horrores difíciles incluso de imaginar.
Después de eso ya no pude seguir con mi vida como si nada.
Bucha fue el punto de inflexión. Después de ver aquellas primeras imágenes, ya no pude apartar la mirada."*
La creación de una fundación
*"En el verano de 2022 fundé una organización benéfica porque quería recaudar fondos.
Al principio no tenía ninguna intención de viajar a Ucrania. Mi plan era simplemente reunir donaciones y enviarlas a una organización en la que confiaba para ayudar al pueblo ucraniano.
Pero en aquel momento aparecían muchas noticias sobre posibles casos de corrupción; no necesariamente relacionados con ucranianos, sino con personas que habían venido aquí y no utilizaban las donaciones para el propósito previsto.
Como vivo en una comunidad muy unida, pensé que sería mejor reunir no solo dinero, sino también ayuda humanitaria —jabón, calcetines y otros artículos esenciales— y acompañar personalmente ese cargamento hasta Ucrania.
Eso fue exactamente lo que hice.
Pasé cuatro días sentada en un centro comercial recogiendo donaciones. Después recorrí comunidades de toda la región de West Kootenay, en la Columbia Británica, reuniendo unas 350 libras de ayuda humanitaria. Envié el cargamento a Kyiv y luego viajé yo misma hasta allí.
Llegué como directora de una fundación. Y, sinceramente, no tenía ni idea de lo que estaba haciendo."*
Mi primer viaje a Bajmut
*"Llegué a Ucrania el 3 de diciembre de 2022.
Estaba sentada en Kyiv, mirando a mi alrededor, dándome cuenta de que la guerra no era como la había imaginado. Allí no había una línea del frente visible.
Alrededor del 7 de diciembre recibí una llamada de otro canadiense.
Me preguntó: «¿Quieres ir a Bajmut?».
Le respondí: «De acuerdo, vamos».
Ni siquiera sabía qué era Bajmut.
Pasé mi primera noche en Kramatorsk. En aquel entonces parecía una ciudad fantasma. Estaban abiertos Rock'n'Roll Sushi, un restaurante georgiano y poco más. Los cortes de electricidad eran constantes.
Creo que primero fui a Limán, luego a Zarichne y solo después a Bajmut.
Aquel viaje cambió por completo mis planes. Lo que debía ser una visita de 18 días se convirtió primero en un mes y, con el tiempo, ese mes terminó convirtiéndose en cuatro años."*
Representando a mi país
*"Cuando llegué a Bajmut, la gente no dejaba de preguntarme: «¿De dónde eres?».
Yo respondía: «De Canadá».
No me preguntaban: «¿Quién eres?» o «¿Cómo te llamas?». Lo único que les importaba era el país al que representaba.
Recuerdo estar en un comedor comunitario en Bajmut con unas treinta personas. Una mujer me preguntó de dónde era.
Le respondí: «De Canadá».
Inmediatamente rompió a llorar, casi entre sollozos.
«Amamos a Canadá. Amamos a Canadá».
Y enseguida toda la sala —aquellas personas silenciosas, destrozadas por la guerra— comenzó a llorar.
«Amamos a Canadá. Amamos a Canadá».
Fue en ese momento cuando comprendí que, cuando viajo a las comunidades cercanas al frente, no me represento solo a mí misma.
Represento a todo mi país.
Para las personas que viven sin electricidad y que quizá solo pueden escuchar emisiones de radio procedentes del lado ruso, es muy difícil saber qué está ocurriendo realmente.
Sí, ven a sus propios compatriotas. Pero cuando también ven llegar a personas del extranjero, entienden que el mundo está con ellas; que Canadá está con ellas, que hay personas que las apoyan, las animan y hacen todo lo posible para ayudarlas a sobrevivir."*
Más información sobre la 93.ª Brigada Mecanizada Independiente "Kholodnyi Yar" en el sitio web oficial: https://www.93ombr.army
Texto: Dmytro Tolkachov
Vídeo, fotografías: Dmytro Tolkachov, Oleksandr Bekker
Edición: Oleksandr Bekker